lunes, 23 de mayo de 2011

“Al momento de despertar veo borceguíes y escucho la voz de Saint Amant que dice rematalo"

Victor Martinez, testigo clave en el asesinato del obispo Ponce de León.


A continuación, transcribimos la entrevista otorgada por Victor Martinez a "Despertar", medio gráfico de la ciudad de Ramallo, a cargo de Fernando Latrille, periodista y compañero, al que le estamos inmensamente agradecidos por su compromiso y dedicación.


"Es el testigo clave en la investigación que se lleva adelante para saber como murió verdaderamente el Obispo de San Nicolás Ponce de León. A la vez se siente perseguido por el Juez Villafuerte Ruzo que lo acusó de falso testimonio.
Víctor Martínez ha sido víctima del terrorismo de Estado, y hoy nuevamente se siente víctima por el maltrato  del Juez. A esta altura todos saben que Villafuerte Ruzo no se ha caracterizado por avanzar en las causas de los crímenes de lesa humanidad en la zona, en las investigaciones, más bien todo lo contrario, se ha caracterizado por obstaculizarlas. Su gran cuñado, como informó este medio, es el Teniente Coronel Enrique Benjamín Bonifacino, quien se desempeñó en lo que fue el Operativo Independencia en Tucumán, y desarrolló toda su carrera al servicio del terror.
Víctor Martinez sostiene que fue Saint Amant quien ordenó o encargó que rematen al Obispo. En esta entrevista exclusiva con Despertar habla de todo, de cómo conoció al Obispo, hasta su secuestro el último 18 de abril."


¿Cómo lo conoció al Obispo Ponce de León, cuál era su relación?

En realidad mi madre conoció primero a monseñor Ponce de León. Siendo los dos jóvenes. De modo que cuando mi madre fallece me dice que cualquier cosa que yo necesitara recurra a monseñor Ponce de León. Yo provengo de una familia, lo que uno denominaría una familia conflictiva, de modo que cuando comienzo a ser preadolescente comienzo a tener dificultades con mi padre, entonces naturalmente recurro a monseñor Ponce de León. Fue natural, fuimos al juez de menores y después de unos dimes y diretes, enojos de mi padre…el juez otorga la tenencia al Obispo Ponce de León. A partir de ahí establecemos un vínculo, una relación de padre a hijo que perduró hasta el día de su muerte el 11 de julio de 1977.

Aquel 11 de julio de 1977 ¿hacia dónde se dirigían ustedes? ¿Qué fue lo que sucedió?

Ese viaje estaba programado de un modo casi secreto. Solamente había dos personas un laico y un cura, que era el canciller de la diócesis, Roberto Mancuso, que sabía que viajábamos a Capital Federal. Monseñor había recolectado una cantidad d información para incriminar a Saint Amant ante el nuncio Pio Laghi, que era la única instancia que él tenía de denuncia, informar al Vaticano vía su embajador lo que estaba sucediendo en su diócesis.
Me parece que fue un día lunes, el domingo llovió y monseñor me dice andá a cambiar el aceite y el agua del coche, que generalmente siempre lo hacíamos en la ruta, en una entrada a Ramallo, creo que había ahí  como una rotanda, y no se por qué el domingo fui a realizar el cambio de aceite y a la madrugada salimos. Salimos a hacia Capital Federal llevando toda esa información, era un maletín que estaba debajo de mi asiento. No es verdad que había dos maletines, y tampoco es verdad que llevaba el báculo como dicen algunas versiones. El báculo monseñor lo llevaba cunado iba de visita pastoral, sino no había objeto el venir a Capital Federal portando un báculo. Eso no es verdad, no es una versión correcta.
Entonces salimos, creo que me despertó como a las cinco de la mañana, yo vivía en una terraza del primer piso del Obispado, arriba hay una habitación que debe estar todavía, que es como un altillo, una habitación muy chiquita que ni siquiera tenía baño, yo vivía ahí. Me despierta monseñor y nos vamos por el camino lateral de tierra que está desde el hotel Colonial, monseñor decide salir por ahí para despistar un poco, por seguridad tratábamos de tomar distintos caminos. Notamos que nos siguen, monseñor era muy alegre, muy jocoso, le gustaba cantar tangos, y dice, tenemos muchachos que nos acompañan, vamos a viajar contentos, pero claro, con la tensión propia de saber que estábamos en el medio del campo. Monseñor empieza a rezar, después nos acercamos a la ruta y me dice, relajate, dormí un rato, porque el viaje va a ser pesado. Y cuando despierto ya estaba tirado en el piso, me sacan, me están sacando del coche y aparezco tirado al lado del cuerpo de monseñor Ponce de León, eso fue lo que sucedió. Cuando despierto que estoy tirado, o siento que me arrastran, (mire, acá tengo como una marca, se levanta el pelo de la frente y le muestra a quien escribe una cicatriz en su cuero cabelludo, se me levantó todo, se me arrancó todo, continúa Martinez en su relato).Fue trágico, fue espantoso para mí, fue el comienzo de una pesadilla espantosa. Tenía recién cumplidos 19 años. Eso fue el 11 d julio y yo había cumplido los años el 23 de junio. Así fue como se produce lo que se podría llamar, o dicen que es, un accidente inducido. A mí lo único que me consta, que sostengo y sostendré hasta el día de mi muerte es que al momento de despertar veo borceguíes y escucho la voz de Saint Amant que dice rematalo, y siento como un ruido, como de quebradura o de golpe. Son muchos años, debe entender que no puedo reescribir la historia textual, porque no me es posible tal vez por rechazo interno, incluso. Ahora esto que cuento fue así, y lo seguiré sosteniendo, aunque fuera condenado, seguiré sosteniendo que esto fue así.
Ya después me vuelvo a desmayar, y ya no recuerdo más nada. Cuando despierto lo hago en San Nicolás, y me avisan que monseñor había fallecido.

El impacto cuando la camioneta los choca ¿tampoco lo sintió?

No, no. Lo único que puedo decir es que estaba tirado al lado de monseñor. Ahí es donde yo…lo he hablado mucho con mi terapeuta, si eso pudo haber sido un delirio, una alucinación, pero yo concientemente puedo decir que conocía perfectamente el vozarrón de Saint Amant que no era un desconocido para mí, porque monseñor Ponce de León lo había recibido muchísimas veces en el Obispado. Y monseñor Ponce de León también celebraba misas en el regimiento, aunque ahora lo niegan. Hasta que Saint Amant le negó el ingreso al regimiento y puso a otro cura que era de San Cayetano

Llegados a la ruta, ese mismo día, ¿los continúan siguiendo?

Si, si, claro. Todas esas conjeturas que hay sobre el colectivo…

La versión oficial, digamos

Bueno…yo ni siquiera le querría dar la entidad de versión oficial, son conjeturas, delirios, dichos. ¿Dónde está el ómnibus? Nadie lo sabe ¿dónde está el chofer? Nadie lo sabe. Son conjeturas que pueden responder a intereses y también puede ser la conjetura del mismo que nos chocó para de alguna manera explicar por qué hizo una mala maniobra, pero a mí no me consta. Primero porque venía dormido, segundo porque monseñor Ponce de León era un excelente conductor. Si hay algo que debe quedar claro, es que la diócesis de San Nicolás, en aquellos años era una diócesis de campo, de pueblos alejados, por lo que si éramos expertos en algo, éramos expertos en la ruta. Con niebla, sin niebla. Se especuló mucho con eso. Me dice el juez que ese día había niebla, y yo miento porque digo que ese día no había niebla, bueno, eso es subjetivo, nosotros acostumbrados a recorrer una diócesis gigante que llegaba hasta Campana, imagínese usted, y hasta Rojas, Salto, en la otra punta. Lo que si le digo que estábamos siempre en la ruta y éramos expertos.

¿La camioneta los chocó a ustedes? Puede afirmarlo

Eso es lo que dicen, que impactó contra nosotros, dando trompos, hay varias versiones. Pero que extraño que da trompos la camioneta que es pesadísima, una F 100 y nuestro coche que era un 4 S, muy pequeño, una latita, no dio trompos.

En ese instante que se despierta y que se encuentra junto al Obispo ¿usted ve la camioneta ahí, alcanza a ver eso?

No, no.

Lo único que ve es que lo arrastran

Si, si. Después es lo que yo creo recordar así entre sueños, tal vez la sensación que tengo interna, pero que apareció después de muchos años, que es esa sensación de traslado, como en el piso de un camión, como algo frío, como si fuera de chapa fría, que estábamos tirados ahí. Pero eso lo calificaría como una sensación, no como una verdad.

Porque hay registros de que el Obispo fue atendido en el hospital de Ramallo

No, no, y el registro en la causa está también que a mí me atendieron en Ramallo, y que incluso dice un cura que habló conmigo, eso está en la causa Ponce de León, yo no recuerdo nada de esas cuestiones.

Las heridas sufridas por usted ¿fueron leves?

Mire yo todavía sigo utilizando un cuello porque tengo problemas de cervicales y que no pude solucionar. Problemas de columna, dolores. El juez dice que mis heridas fueron absolutamente leves e insignificantes. Todo depende, para mí fue doloroso, me daban klosidol no se si algún facultativo puede decir si el klosidol es un calmante de dolores fuertes, medianos o suaves. A lo mejor el inyectable klosidol da una magnitud si había dolores o no.

Está claro por el relato que sostiene que Saint Amant asesinó o al menos dio la orden de asesinar al Obispo

A ver,  eso está claro para mí. No me importa lo que diga el juez, no me importa lo que diga nadie. Pero también hay una evaluación que yo hago posterior, con los años, yo digo hoy día con el conocimiento que yo tengo, casi de analfabeto pero conocimiento al fin, yo digo que si usted está en un estado gravísimo tirado en la ruta, y yo le pateo la cabeza, o lo arrastro, lo tiro sobre la banquina o lo doy vuelta, le provoco también o le agravo su derrame cerebral. Qué sucedió claramente,  pero que yo escuché que dijo eso, si. Porque  hay antecedentes anteriores de amenazas de muerte, hay documentos que tiene la fiscalía, donde él dice que hay que tener la valentía de terminar con los lobos que se visten de pastores. Es decir, el documento de muerte ya estaba, que el juez lo quiera ignorar, eso es otra cuestión, esa documentación existe en la Comisión Provincial por la Memoria, es documentación que encontró Verbitsky en cancillería. Ahora en aquellos años, ¿usted sabe lo que significa que un Coronel envíe una documentación de esa naturaleza? Hay otro documento secreto donde él me menciona con nombre y apellido. El no ignoraba que yo estaba en el Obispado. Por supuesto que todo eso el juez no lo tiene en cuenta.

¿Qué sucedió con usted ese mismo día y después de la muerte de Ponce de León?

Yo estaba esa noche…yo no tenía familia en San Nicolás, se imaginará que a mí…prácticamente no se preocupó nadie por mí. Estaba la señora del prefecto cafferata Soto que era de prefectura, que fue muy generosa conmigo y otra señora más, que se quedaron un rato conmigo, y a las ocho de la noche me dicen que monseñor Ponce de León había fallecido. La versión oficial que cuentan y que está en el expediente, fíjese extrañamente el gran sabueso Villafuerte Ruzo ni siquiera aclaró esa situación, donde dice que a la única que le permitieron ingresar es a su señora madre, dice la versión oficial, y él no la ha modificado. La señora madre de Ponce de León había fallecido hacía 25 años. La que ingresó fue la hermana que se llama Pola. No la señora madre, y su señoría ni siquiera se preocupó por clarificar que no era la madre, sino la hermana.

Mantiene lo que fue la versión genocida

Claro. Se permitió pasar a la señora madre. No, la señora madre estaba fallecida hace muchísimos años. La que vino rápidamente de Navarro fue su hermana Pola. Su señoría se olvidó de modificar esos pequeños datos que hacen a la verdad histórica y también a la gran mentira.

¿Qué pasa con usted, entonces?

Al otro día se hace la misa de cuerpo presente. Ahí me llevan estas dos señoras, caminando de la clínica, no recuerdo si se llamaba San Nicolás, a la Catedral. Hay un altercado que yo tengo con Saint Amant, donde yo le digo usted lo asesinó, algunos dicen que no lo escucharon, otros dicen que si, la verdad es que yo se lo digo, y Saint Amant me quiere hacer sacar de la Catedral. Esa es la verdad. Porque ahora son todos valientes, pero en aquel momento nadie era valiente. Hoy todos hablan de valentía de resistencia. Yo se lo grité delante de todos ahí en la Catedral. Y ahí sucede algo,  yo, algunos…me preguntó el juez a mí si yo había ido al sepelio de monseñor Ponce de León, y yo le dije que no, porque realmente no recuerdo haber estado en el sepelio. Yo recuerdo haber regresado a la clínica, pero tal vez porque estaba en estado de shock, realmente no lo entiendo. Esa es una de las bases también de acusación de falso testimonio. Porque parece que yo estuve, según algunos, en el cementerio. Yo no sabía que a monseñor Ponce de León lo habían llevado al cementerio, creí que como a todo Obispo lo colocaban en la Catedral, porque yo no volví nunca más a San Nicolás. No lo sabía a eso. Y cuando el juez a mí me pregunta muy amablemente, no sabía que esa era una de las bases para el falso testimonio también, como tantas otras.

No volvió más a San  Nicolás ¿qué pasó?

No es que no volví más, volví cunado la ley del Punto Final, volví para oponerme, para hacer un recurso de amparo, no me acuerdo que, me acompañó Marcelo Parrilli del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) y fuimos a San Nicolás, pero el expediente estaba subsumido en otro que tramitaba en la cámara federal de Rosario, una megacausa.

Pero de 1977 hasta esa vuelta a San Nicolás, donde realiza esa presentación ¿qué pasó con usted?

Bueno, a mí me regresan el día 12, sea que estuve en la Catedral, sea que estuve en el cementerio, se había muerto mi padre, yo no recuerdo sinceramente…monseñor Ponce de León era mi padre, por lo que debo haberlo llorado como a mi padre, y no se si es un falso testimonio decir si estuve o no estuve, salvo que el juez piense que yo soy un inhumano que no tengo sentimientos, creo que en el fondo lo puede llegar a pensar.
Me regresan a la clínica, porque no me habían dado el alta, sólo me habían otorgado un permiso. Y después me vienen a buscar a la noche un grupo de tareas de Saint Amant, y me retiran de la clínica, al punto tal que no hay ninguna documentación de la clínica ni siquiera de que estuve. Y ahí desaparezco, aunque para algunos dicen que no, que yo estuve dos o tres días en prefectura y después me liberaron. Pero si esto fue en julio y a mí me tenían que dar de baja en septiembre por contrato…

¿Por qué en prefectura?

En prefectura porque yo estaba haciendo el servicio militar en prefectura y a veces me daban permiso para acompañar al Obispo en los viajes. Especialmente cuando llovía y cosas así, monseñor no quería andar solo, tenía miedo que lo mataran porque había muchas amenazas. Entones ahí….

El día 12 ¿qué sucedió?

Yo desaparezco. Posiblemente me pudieron haber llevado dos o tres días ahí en la prefectura, algunos dicen que no, otros dicen que si, el fiscal parece que tiene probado que desaparecí, o por lo menos que es verosímil mi versión porque hay testigos que dicen no se lo vio nunca más. Los mismos sacerdotes lo dicen.

¿Y qué se acuerda usted de ese momento?

Yo recuerdo que me han golpeado, que me han torturado, me ha…que el juez dice que es toda mentira, que yo no fui víctima del terrorismo de Estado, lo acaba de declarar, creo. No se si eso es prejuzgamiento o no.

Usted es secuestrado y supuestamente ¿a dónde lo llevan?

No tengo ni idea.

Lo llevan vendado, ¿es algo que usted se acuerda?

La verdad es que ya no me acuerdo muy bien. Pero teniendo en cuenta que había muchos sacerdotes que participaban de la derecha más extrema ahí,  puede haber sido cualquier lugar. No se olvide que se supone que yo tenía mucha información secreta del Obispo. Era como un desaparecido calificado.

¿Lo tenían encerrado en algún lugar?

Me tenían encerrado. Si

¿Con los ojos vendados, cómo lo tenían?

Con los ojos vendados, porque también tuve muchos problemas de vista, y el juez dice que también eso es mentira. No se cuál es la versión y de dónde la saca, cómo puede cotejar esa información, que si o que no. El punto es que esa es mi verdad, no otra.

¿Estaba detenido con otras personas en el lugar donde se encontraba?

Yo creo que si. Que había en otras habitaciones otras personas

Ahí es usted torturado ¿físicamente y psicológicamente?

Si, físicamente y psicológicamente. El juez dice que no. Seguiré diciendo que si.

¿Qué tiempo lo tienen ahí?

Ese también es como un gran problema, yo recuerdo estar en Buenos Aires, haber llegado para después del mundial del fútbol, ahí me entero que Argentina había ganado, o que estaba por ganar, y recurro a un amigo mío que era psiquiatra en Capital Federal, muy cerca de acá.

¿Usted llega a Capital Federal escapándose?

Si, si escapándome, llego a Baradero, donde había una fábrica de refinería de maíz, ahí había camiones que transportaba maíz, y un camionero me trae hasta el gran Buenos Aires, y entonces de ahí me vengo a Capital.

¿Se escapa de esa casa, del lugar donde lo tenían secuestrado?

No me escapo, me liberan. Me libera el cafferata Soto. Por eso yo me siento muy agradecido al cafferata Soto y no tengo que acusarlo de nada porque le debo de alguna manera la vida.

¿Es él quien lo libera del lugar donde estaba usted secuestrado?

Claro, por eso es que cuando cafferata Soto niega, yo digo que no voy a decir absolutamente nada y no voy acusarlo de nada porque creo que él también era una víctima de Saint Amant. El responsable de la represión en San Nicolás fue Saint Amant, y todas las fuerzas policiales, debemos recordar, estaban a las órdenes de Saint Amat. Prefectura, policía, todos estaban a la orden de Saint Amant.

¿Y Soto es quién lo libera a usted?

Soto es quien me libera a mí, me dice andate. Y me voy por vía Ramallo, así por los costados, y así llego a San Pedro, de San Pedro a Baradero y ahí llego a ver a este señor médico psiquiatra, y él me recoge, me oculta, yo estaba sin documento, estaba sin nada, y bueno, ahí comienzo a vivir casi clandestinamente por terror por muchos años, que también debería evaluar eso su señoría, el terror psicológico y emocional que me provocaron durante tantos años.

¿Venirse hasta acá, era la suerte de tener algunos conocidos para poder salvaguardarse?

Si, tenía muchos amigos, entonces fortuitamente un día estoy caminando por Carlos Pellegrini y Arroyo y se cae un cura muy viejito en la calle, entonces lo levanto lo ayudo, le reviso la rodilla a ver si  se sentía mal, y el padre muy generoso y amable me inspiró tanta confianza que le conté lo que me pasaba, de donde venía y que me había pasado, cuál era mi situación, el padre se llama Luís Alpellani, que había sido discípulo directo de Don Orione, y estaba en el cotolengo Don Orione, en la casa provincial, en Pellegrini y Arroyo. Luís Prisioni creo que era el provincial de esa congregación. Entonces él me dice no cuentes nada, no digas nada, yo te voy a proteger. Y habla con el padre provincial y yo me quedo ahí, paso de casa de mi amigo a quedarme ahí. Y después estoy un tiempo muy largo en el cotolengo Don Orione en Claypode. Y creo que eso si me salvó la vida de verdad porque todavía la cacería seguía en el país. Entonces paso a ser un clandestino dentro de la congregación.
Yo nunca pude salir del país como dijeron del Obispado de San Nicolás. En realidad yo estaba tratando de sobrevivir sin un centavo, porque a mí del Obispado de San Nicolás no me dieron ni mi propia ropa. Ellos dicen que me entregaron, según el acta, una medalla dorada y una cruz dorada, que no es de oro ni de plata, que es dorada. Creo que una ropa de monseñor, una campera, me parece que un par de sandalias que usaba y unos pañuelos, un poncho usado, y una libreta con una caja de ahora con doce mil pesos de aquella época que serían cientos veinte pesos de ahora.

Dicen que se lo entregaron ¿cuándo?

Yo no recuerdo bien. Escuche que está firmado por mí, eso es así, no se si me lo hicieron firmar dónde, cuándo, cómo y por qué, la verdad como yo era menor de edad tampoco pude…porque dice el juez si se fue con la libreta de dinero cómo es que se fue sin un centavo, está mintiendo. Lo que no se da cuenta su señoría es que si soy menor de edad no puedo ir al banco a retirar el dinero, en primer lugar, y en segundo lugar no tenía el DNI.

Y no reconoce el secuestro

Claro. Claro.

El Obispo ya era víctima de amenazas ¿usted presenció algunas de estás amenazas hacia el Obispo? ¿Quién lo amenazaba y por qué?

La amenaza que nosotros conocemos directa es la de Saint Amant, que lo amenazó delante  mío, le puso una vez una pistola y le dijo usted ya es mío, o usted está vivo porque yo lo decido, no recuerdo la frase correctamente, pero eso es así.

¿Eso fue dónde?

Eso fue en el Obispado de San Nicolás, en la sala de recepciones que estaba adelante, los sillones eran de color rojo, recuerdo, que el Obispo estaba con su ropa de Obispo, y Saint Amant no había solicitado ni audiencia, llamó y dijo voy para allá.
Las amenazas eran dos o tres amenazas por día. Extrañamente Mancuso nunca recibió una amenaza y al mismo tiempo era capellán de la cárcel de San Nicolás.

El tiempo de las amenazas ¿era mucho antes del 11 de julio d 1977?

Si. Si, las amenazas comenzaron durante el gobierno de Isabel Perón. A monseñor lo comenzó a perseguir la Triple A. Uno de los enemigos más fuertes que tenía monseñor Ponce de León era el ministro de bienestar social López Rega. Donde más notorio se hizo fue en el año santo en 1975, en Salta, donde a la presidenta de la república le agarró un ataque de histeria y no lo quiso saludar al Obispo Ponce de León en el cierre del congreso eucarístico internacional. De modo que monseñor ya venía siendo amenazado, se agrava a partir del 24 de marzo, porque ahí lanzaron los perros a la calle que estaban hambrientos.

¿Quién se quería deshacer del Obispo y qué los motivaba  intentar asesinarlo?

Usted calcule que en aquellos años yo tenía 17, 18 años, y tenía la comprensión que tiene un chico de esa edad, aunque monseñor Ponce de León confiara tal vez únicamente en mí. Sinceramente debería decirlo, ni siquiera en sus propios curas confiaba tanto como confiaba en mí. Las razones eran obvias yo era su hijo. Hoy que tengo un hijo puedo entender, que hay ciertos códigos de un padre a un hijo que son muy particulares.
Creo que lo amenazaban de adentro, del propio Obispado, de un modo sutil, a través del canciller Mancuso, que estoy convencido que era un informante del ejército y de Saint Amant.  Y después había otro laico que también cumplía con esa función.

¿Qué era lo que les molestaba del Obispo?

Su progresismo, su preocupación por los pobres. Y tal vez su debilidad, porque haciendo un mea culpa a esta altura de la vida, uno ya  no se puede mentir a si mismo. Creo que monseñor Ponce de León no era como lo pintan algunos, ese hombre soberbio, aristócrata, un hombre que le gustaban los mejores coches como dicen algunos. Un 4 S en aquellos años no era el mejor de los coches.
Creo que les molestaba enormemente ese desprendimiento del Obispo. Y también creo que a esa derecha religiosa, pacata, le molestaba esa generosidad de Ponce de León que había transformado a la diócesis, que era el receptáculo de todos los sacerdotes que no querían en otros lados del país.
Monseñor era un alma generosa, no le preguntaba a usted cuál era el problema directamente lo atendía, y lo hacía con todos.

Se habla de información, sobre desaparecidos de la zona, que el Obispo llevaba ese día (11 de julio de 1977) y esa información despareció ¿es esto así?

Si, yo nunca llegué a conocerlo, monseñor tenía un contacto que era un comisario, que era católico practicante y se confesaba con él. Fue así que monseñor pudo ir armando  un mapa de lo que estaba pasando en la diócesis de San Nicolás y en Villa Constitución. Esa información la teníamos nosotros. Y la traíamos a Pío Laghi. Eso es verdad.

¿Y de eso no se supo más nada?

No. Nadie reclamó. Nadie realizó una nota de reclamo de las pertenencias del Obispo. Sumamente sospechoso.

Cuando se anulan las leyes del perdón, la de Obediencia Debida y Punto Final, se reabren las causas de los crímenes de lesa humanidad, se empieza a investigar, en este caso es el Fiscal Murray quien pide la reapertura de la causa al Juez Villafuerte Ruzo, luego de comprobar una serie de irregularidades en la misma sobre la muerte de Ponce de León. Usted declara, aunque al mismo tiempo es acusado de falso testimonio ¿Puede explicarnos esto? ¿En qué se basan para acusarlo de falso testimonio?

Que las declaraciones mías no son iguales. Y ahora el juez arremete más duramente diciendo que yo nunca estuve desaparecido. Que intento estafar al Estado cobrando una indemnización, simplemente por haber pedido, como si peticionar fuera estafar, supongo que eso lo resolverá casación, o lo resolverá la  Corte Interamericana de Derechos Humanos llegado el momento en los distintos estadios. Hoy por hoy la cámara federal solamente dice…como que han limpiado un poco este zafarrancho que ha creado este señor (por Villafuerte Ruzo) y dice que hay incongruencias en las declaraciones de la Conadep con la del Juzgado. La pregunta es, cuál es la válida, eso se tendrá que ver en otra instancia, ya sea un juicio oral. Yo creo que lo mejor es ir a un juicio oral porque ahí se podría chequear, se podría llevar testigos, hay 20, 30, 40 testigos que nosotros no hemos podido repreguntar, todas las pruebas que nosotros hemos solicitado, casi ninguna concedió. Está empecinado en que yo…claro, tiene que sumar años de condena. Fíjese que el eje central se ha transformado en el falso testimonio que comienza en forma espuria a través de una persecución religiosa de un pitufo don nadie, un sicofante, que eran los alcahuetes en la época de los griegos, que se paraban en la plaza y hacían de fiscales, alcahueteaban, acusaban por unos pocos pesos, sicarios de la alcahuetería. Y sicofantes es una palabra que significa testículos secos de toro, así se le decía despectivamente a estos falsos acusadores. No voy a dar nombre porque lo que quiere es prensa. Diciendo que yo pertenecía a una secta, a una religión, primero que era muy rico, después que era muy pobre, que vivía en el exterior, que me estaba por escapar del país. Qué me había declarado Dios, que después era maestro, bueno…creo que todavía no soy violador de pollitos porque eso no debe ser un pecado para esta gente, sino también lo hubiesen puesto.

Vamos al presente, y al triste presente de su secuestro el pasado 18 de abril ¿Cómo fue que lo secuestraron, a dónde lo llevaron, qué le dijeron, cómo lo trataron?

Bueno, eso yo ya lo comenté en la fiscalía. Le puedo decir que iba hacia el centro a una escribanía a retirar unos libros de un comercio que tengo con otros dos amigos, por la calle paralela, Pringles se llama, me empuja un señor de atrás y me meten en una camioneta y me tapan los ojos con un polar o no se que, me llevan un largo viaje y después se meten por un camino de tierra, me meten en un habitación oscura y me tienen ahí. Me presionan con una serie de cuestiones de amenazas familiares, que no me meta más con todas estas cuestiones de las causa. Este es un antecedente grave pero que ya me había sucedido hace dos años atrás, a dos cuadras de aquí, delante de testigos, se bajaron de un coche, me golpearon, me tiraron al piso, me rompieron las lentes, me rompieron el bastón. Esa causa…me dijeron que no moleste a Villafuerte Ruzo.

Y ahora ¿en esta última oportunidad en que fue secuestrado?

También. Y esa causa se tramita ante el juzgado del doctor Oyarbide

La de aquel entonces

Si.

¿De cuánto tiempo estamos hablando qué sucedió eso?

2009, o 2008, no recuerdo bien cuando fue eso. Y esa causa se cerró.

¿Tampoco tuvo la protección que le brindan a los testigos?

El juez me puso una custodia por dos o tres días y después se levantó

En esta vuelta, se puede decir que fue peor, porque anteriormente no fue subido a ningún lado, una golpiza en la calle…

No me golpearon.

Digo en la anterior

Ahí si. Pero esta vez se comportaron religiosamente. Con un respeto religioso por la dignidad humana

¿Cuándo lo suben a la camioneta el trato también es amable?

Si, si, no me hablaron

Trataron de tranquilizarlos

Me dieron a tomar mucha medicación. Durante todos esos días estuve drogado. Realmente lo que tomé no se.

¿Se la daban o lo forzaban a tomar la medicación?

No, no, imagínese que en esas condiciones usted no está como para decir me niego. Me daban pan lactal y coca cola. Hasta que recibieron un mensaje,  yo supongo por el ruido ringtone del teléfono, entonces uno dice, esto reventó o saltó, estoy muy confuso con las palabras, hay que largarlo porque el aro se va a cerrar. Yo no sabía que mis amigos habían reaccionado vía red, Internet, y había sido un escándalo en dos horas. Era una situación escandalosa. Creo que ellos tenían contacto con gente del exterior que le daba información. Tengo la sensación de haber estado en una zona de campo.

¿En una casa?

Eso no le puedo decir

¿Lo tenían sentado?

Me tenían en una habitación vacía, donde había un colchón muy áspero, y una frazada áspera y con mucha medicación. Cuando entré a la policía, cuando me liberan, lo primero que le pido a la policía es que me hagan un examen de sangre porque quería ver exactamente, porque podía ser que me hayan envenenado, es más, no se si no termino con un cáncer dentro de dos años, tres años. Porque ¿quién me dice que me dieron de tomar? El médico forense me dijo debe haber sido valium, fueron muchas pastillas las que tomé, no una. Ante la pregunta ¿qué me dieron? No lo se. Seguramente cuando vaya al exterior pediré algún examen en algún laboratorio más específico. A mi me quedan muchas dudas de la medicación que me dieron a tomar.

¿Qué tiempo lo tuvieron secuestrado?

No recuerdo, no lo se bien. Perdí la noción del tiempo, cuando me dan a tomar, es un puñado tan gigante que yo casi dormí…no se cuantas horas. Dicen que estuve como tres días, el lunes se que me fui de acá mismo, acá donde estamos. Estaba dormitando en este sillón aquí, estaba el teléfono y le digo a mi señora que me avise que a las dos tenía que ir a la escribanía, porque después tenía que ir de mi médica que tenía un turno continuado. Me quedé dormitando, en este que es mi lugar de trabajo. Acá están mis libros, mis escritos, tengo mi computadora. Entonces me llamó, y me quedo dormido un poquito más, y dos y cuarto salí. Después ya cuando me liberaron era de noche, no se el horario, la policía lo debe tener, porque yo me encuentro por la general paz con un señor, Pier, de nombre, quien me presta amablemente su teléfono, le conté lo que me había pasado, el señor llama a mi casa, y yo le digo avísele a mi esposa que estoy en una situación…que estoy vivo, estaba preocupado por mi hijo y mi mujer. El señor muy amablemente…ahora le dejé un mensaje de agradecimiento, no me lo devolvió, le estoy muy agradecido al señor.

Desde que formuló la denuncia, ¿hay algún resultado, algún rastreo de acuerdo a los datos que usted pudo suministrar?

Mire lo que yo creo que debe haber son teorías. Que me autosecuestré, me alquilé yo mismo una casa y me escondí, contrate un casero para que me cuidara todos los días me comprara la gaseosa y el pan lactal, eso lo debe pensar su señoría el juez Villafuerte Ruzo. El Juez Federal dice que me tiene miedo. Él me tiene miedo! siendo el hombre más poderoso de la república.
Otros expertos en seguridad me dicen que es una logística muy particular que hay que tener.  Que no cualquiera lo puede hacer. Que tiene que haber dos o tres coches de recambio, que debe haber varias personas, que tiene que tener el lugar, y la seguridad que pueda avanzar sin que lo detenga un patrullero. Hay una serie de elementos que escapan al conocimiento común de un ciudadano como usted o como yo.  A mí una fuente independiente de seguridad de un país extranjero me ha confirmado que esto se maneja…que hay grupos religiosos que son fanáticos que se forman en Paraguay que tienen este tipo de actitudes, eso es lo que me han confirmado.

Podría ser por una cuestión de una causa donde se está investigando la muerte de un Obispo ¿a esto respondería ese grupo fanático religioso?

Toda mi desgracia yo la vinculo al Juez Villafuerte Ruzo. Yo del año 2006 a la fecha no he tenido un día de paz, porque apareció en mi vida este señor atropellando todos mis derechos e involucrándose en mi vida sin invitación. El hecho que él sea un funcionario del Estado, que represente a uno de los poderes del Estado, no lo autoriza de ninguna manera a ser el fiscal de mi vida, a juzgar mi vida o a querer incriminarme o inventar una causa, porque entonces estaríamos hablando de que es él el delincuente. Él es la causa de toda mi desgracia, él es la causa de todos los sufrimientos  de mi familia, él es el responsable por todo lo  que me pasa y finalmente espero verlo en la cárcel en algún momento.

¿Existen algunos testigos ocasionales que pudieron haberlo visto a usted cuando fue secuestrado?

Mire, estos son barrios muy particulares. Estos son barrios que difícilmente si alguien ve algo comente. Aquí mismo, en esta esquina, en la otra cuadra, un señor estacionó, pasó una moto, lo acribillaron ahí, rompieron el vidrio y le sacaron el dinero. Y a la vuelta un caso similar. El barrio en general calla la boca. Había mucha gente aquí que sabía que acá a la vuelta vivía el Turco Julián. Y nadie lo dijo jamás.

Pero en este caso, recién, comentaba que luego que fue liberado, se encontró con un hombre que tiene apellido, todo…

No apellido no. Ese hombre se llamaba Pier, marcó el teléfono y quedó marcado en mi casa.

Es un dato importante para la justicia

Yo no se como lo manejan. Yo realmente no…

Porque al tener el número de teléfono se puede rastrear a esta persona como testigo del estado en el que usted estaba

Si, bueno…pero eso yo descarto que fue así, porque nosotros entregamos voluntariamente el número sin que ellos nos dijeran. Mi aspiración no es que esto sea una cruzada contra alguien, mi aspiración es que encuentren a los delincuentes. Terminemos de una vez por todas de tener miedo. Yo no quiero vivir en miedo ni quiero criar a mi hijo en una situación de miedo. Me niego a eso, me niego a ser nuevamente víctima. Yo a eso no lo acepto. Ahora si esto es una conspiración armada descarto la peregrina idea como escuché que podía ser del gobierno, esa es una locura absoluta que debe responder a los intereses corporativos de algunos. Otros lo asocian con la embestida que el Gobierno quiere hacer contra los jueces que tienen vinculación con la dictadura, yo no puedo afirmar porque no soy de inteligencia, a pesar que el juez (por Villafuerte Ruzo) piensa que soy de la mossad, y que ingenuamente envió un escrito a la Embajada de Israel preguntando si yo era miembro de la mossad, como si una Embajada le respondiera al juez, si es agente mío (expresa Martínez entre risas). Es una ingenuidad absoluta que hasta un niño de jardín de infante no lo haría, una torpeza total.

En un reportaje que le realizaban en Pagina/12 usted culpaba al juez Villafuerte Ruzo ¿en que se basa para hacerlo responsable de su secuestro?

Mire, yo…en los antecedentes. A mí me han amenazado desde hace mucho tiempo. Hay un señor aquí en Capital Federal que lo sentó en un café a un amigo mío, y le dijo no te juntes más con Víctor porque le espera un calvario, o algo por el estilo. Villafuerte Ruzo le está preparando un calvario. Y este amigo lo declaró ante el juez Oyarbide.

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